Celebramos el segundo aniversario superando los doscientos invitados, contando con los que se fueron y los que llegaron, que salieron de El Recibidor más contentos de lo que entraron. El secreto de una modélica ceremonia de cumpleaños radica en la hospitalidad de los anfitriones, el buen gusto en el hilo musical, los exquisitos vermuts junto a  su elegante y acorde manera de servirlos, un simpático photocall y desde luego, la asistencia de nuestros clientes. Nos es grato felicitar a todos ellos, ya que su devoción por el mobiliario de épocas pasadas hace que sigamos trabajando para alcanzar siempre un mayor nivel en las piezas que les ofrecemos y conseguir así una mayor estima por su parte.

Únase a este colectivo seducido por el vintage y seguiremos soplando más velas ;)
¡A todos os esperamos en el tercer aniversario!