Cada día goza de mayor popularidad. Tiene sus propias reglas, que aquí exponemos de forma breve.Si no se conviene expresamente de otra manera, tiene lugar un sábado al medio día y finaliza alrededor de la hora de comer.

Debe vestirse de manera solemne-desaliñada, con aquella mezcla indefinible de pantalón vaquero y “chic” convencional, que tan perfectamente domina la juventud. Las personas mayores acuden a la fiesta sólo en trajes de “chic” convencional (es decir, sin reminiscencias a lo vaquero).

Siempre hay menos sillas que invitados , pues en este evento no se está sentado. Todo “fluye”. Se forman pequeños grupos de contemplación alrededor de cada mueble, que otra vez vuelven a separarse en pos de contemplar otras piezas. Se toman medidas, se escucha música, se flirtea con el mobiliario y lógicamente, claro, se beben vermouths. Servidos en la barra bar por un barman con traje de gran gala, camisa de cuello duro y lazo negro.

Al evento no es necesario llegar puntual. Pero sí se debe marchar puntualmente. Precisamente a la hora de comer.

¡Buen vermouth y hasta la próxima!